Francisco Santamatilde Pardo
[ Fotógrafo y marino | Santander, 1926 – 2024 ]

Nacido en el número 3 de la calle Lope de Vega de Santander, una placa colocada el 20 de febrero de 2025, le distingue como Ilustre de la ciudad. Estudió en el Colegio de los Escolapios y, posteriormente, realizó los estudios universitarios de Náutica y Máquinas. En 1944 embarca en Barcelona en el Transoceánico “Cabo de Hornos”, realizando viajes a Centroamérica y Sudamérica. Tras navegar en diferentes barcos españoles, en 1950 decide dedicarse a su verdadera vocación, la fotografía artística.

De Santamatilde tenemos que destacar su férreo compromiso con el patrimonio cultural de Cantabria, de modo especial con la conservación de las cuevas prehistóricas. De hecho, fue quien primero denunció en 1975 el deterioro de las pinturas rupestres de Altamira y consiguió, dos años después, despertar un interés social que derivó en el cierre de la cueva. En este sentido, la publicación de su obra Santillana (1964), cuya edición cuidó en todas sus fases y que obtuvo el premio del primer concurso Bahía de Santander, contribuyó a difundir su visión del problema. Destaca también su obra Santander (1974). A lo largo de su vida obtuvo distintos premios tanto por su fotografía como por algunas de sus publicaciones.

Como miembro y consejero del Instituto de Etnografía y Folclore de la Institución Cultural de Cantabria llevó a cabo numerosos trabajos, lo mismo con la fotografía que con la literatura o la cartelería. Así se ve en el libro La Madrid (1985), que publicó junto a Carmen González Echegaray, sobre la figura del presidente mexicano (1982-1988).

Defensor del patrimonio natural de Santander, destaca su actuación en contra de la urbanización de la ladera de Cabo Menor, la cual estuvo en los años 70 amenazada por la especulación inmobiliaria de la época y que finalmente se conserva hasta nuestros días como un espacio de gran valor geológico y paisajístico, formando parte del Geoparque de Costa Quebrada que, junto con el resto del Norte Litoral Santanderino, ha entrado a formar parte de la prestigiosa Red Mundial de Geoparques de la UNESCO. La Asociación “Cantabria Nuestra” le concedió en 2003 uno de sus premios anuales.

Su lucha decidida por la conservación de Altamira le convirtió en el primero en evidenciar su deterioro (comparando fotografías de 1965 con una postal de 1975). Fue considerado un fotógrafo excepcional, de relación extraordinaria con la literatura, dada la estrecha amistad que tuvo con poetas, especialmente con los vinculados al grupo de la revista Proel, pintores, escultores y actores, con quienes compartió tertulias y foros. El Gobierno de Cantabria recogió su obra en la publicación del libro Rostros para Siempre (2015).