
Estudió en el Seminario Conciliar de Santander desde 1905 hasta 1916. Tras abandonar la carrera eclesiástica cursó estudios de Derecho y Filosofía y Letras, especializándose en las materias de Paleografía, Numismática, Latín de la Edad Media, Bibliografía y Bibliología. En 1916 obtiene por oposición la plaza de director de la Biblioteca Municipal de Santander, cargo que ocupa hasta la Guerra Civil.
En 1938 fue nombrado Director del Servicio Bibliográfico y Documental de la Provincial de Santander y Director del Archivo de la Diputación Provincial de Santander.
En el movimiento intelectual de la época, en el contexto de la Sociedad Menéndez Pelayo y del Ateneo de Santander, destacó como investigador y folklorista. Además, en 1935 fue nombrado correspondiente de la Real Academia de la Historia, secretario del Centro de Estudios Montañeses y miembro del Ateneo de Santander, del Patronato de las Cuevas de Altamira y de la Sociedad Menéndez Pelayo.
Como escritor, fue director de la Revista de Santander y de la Revista Altamira y Cronista Oficial de Santander desde el año 1945. Resultó igualmente un prolífico investigador de las fuentes documentales y del pasado literario de Cantabria, destacando en menor medida su labor como poeta. Tuvo relación con los movimientos literarios de vanguardia, siendo notoria su admiración por las creaciones literarias de Lorca, de Alberti o de Gerardo Diego.
Desarrolló una prolífica y variada actividad. Destacamos la recopilación que preparó junto a diversas personalidades de la cultura sobre Conferencias sobre Juan de la Cosa (1951), sus colaboraciones frecuentes en la Sociedad Menéndez Pelayo y en el Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo (1919-1929) o la participación en los Cursos de Extranjeros de Santander, núcleo antecesor de la actual Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Profundizó en el conocimiento de la cultura popular montañesa como en Aportaciones al estudio de la poesía popular (1929) o en Costas y Montañas (1933). Entre sus investigaciones destacan Nobleza, hidalguía, profesiones y oficios en la montaña, según los Padrones del Catastro del Marqués de la Ensenada publicada en 1957 y el Romancero popular de la Montaña (1933), cuya recopilación llevó a cabo en colaboración con José María de Cossío.