
Lugar: Centro Municipal de Mayores “Ramiro Bustamante” de Torrelavega (Cantabria)
Organiza: Sociedad Cántabra de Escritores
Comisario: Francisco A. González Redondo
Inauguración: lunes 26 de mayo de 2025
El lunes 26 de mayo de 2025 la Sociedad Cántabra de Escritores presenta, en el Centro Municipal de Mayores “Ramiro Bustamante” de Torrelavega (Cantabria), la exposición dedicada al Transbordador, el “invento cántabro” del insigne ingeniero montañés Leonardo Torres Quevedo (Santa Cruz de Iguña, 1852-Madrid, 1936), preparada por el profesor de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la SCE, Francisco A. González Redondo.
En efecto, terminada la carrera de Ingeniero de Caminos, Leonardo Torres Quevedo viaja por Europa antes de retirarse en el Valle de Iguña (Cantabria) a “pensar en sus cosas”, e inicia los estudios de su Transbordador: un funicular aéreo de cables múltiples a tensión constante e independiente de la carga transportada. En 1885 construye en Portolín un primer modelo con una luz de unos doscientos metros y un desnivel de cuarenta. Le seguiría un segundo modelo en 1886 con una luz de dos kilómetros, ensayado entre el Cueto de Pando y los Picones, sobre el río León.

Estos diseños servirían de base para la patente solicitada desde Portolín en 1887 en Alemania y España, en 1888 en Francia, Reino Unido, Austria-Hungría e Italia, y en 1889 en EE.UU. y Suiza, convirtiéndose el Transbordador en un “invento cántabro”.
En 1888 inica el proyecto para construir un primer transbordador entre el Monte Pilatus y el Klimsenhorn (Lago Lucerna, Suiza). Las obras, iniciadas en 1889 y plagadas de interrupciones, quedarían inconclusas en 1896, constituyéndose en el “fracaso suizo” de Torres Quevedo. En los años siguientes D. Leonardo estudia un posible transbordador en Montserrat y otro en San Sebastián (asociado a la Compañía del Ferrocarril a Ulía), pero tampoco llegaría a materializarse ninguno de ellos.
Finalizadas con éxito en septiembre de 1906 las pruebas públicas del Telekino en el Abra de Bilbao, se constituyó la Sociedad Anónima “Estudios y Obras de Ingeniería” con el objeto explícito de “estudiar y experimentar los proyectos e inventos que le sean presentados por D. Leonardo Torres Quevedo”. La primera iniciativa de la Sociedad en 1907 fue reactivar la patente del Transbordador con una nueva, y encargar a D. Leonardo el proyecto técnico definitivo para el Transbordador del Monte Ulía, desde la estación del ferrocarril a la Peña del Águila. Este transbordador, primer teleférico para pasajeros abierto al público en el mundo, tenía un recorrido de 280 metros y salvaba un desnivel de 28 metros.

Después del rechazo en Suiza y de no fructificar sus primeros proyectos en España, el 30 de septiembre de 1907 se inauguraba en San Sebastián el Transbordador del Monte Ulía, con un precio de una peseta para el trayecto de ida y vuelta y existiendo constancia de que durante los primeros siete años de explotación habían hecho uso de la atracción más de 60.000 personas
Confirmadas las posibilidades del transporte por cable de pasajeros en el Monte Ulía, se construirían teleféricos en Wetterhorn (Suiza), Chamonix a l’Aguile du Midi (Alpez, Francia), de Lana a Vijiljoch (en el Tirol, Austria), Pan de Azúcar (Río de Janeiro, Brasil), etc.
Ante el éxito del Transbordador del Monte Ulía, y tras una visita de D. Leonardo en 1911 al Parque del Niágara (Canadá), en 1914 se constituyó The Niagara Spanish Aerocar Company. Esta empresa española, con capital español, proyecto español, ingenieros y administradores españoles, construiría el primer teleférico para personas de Norteamérica, el “Spanish Aerocar”, en el Whirlpool (remolino) del río Niágara, a unos cuatro kilómetros aguas abajo de las cataratas, con una luz de 550 metros, sobrevolando, a 76 metros de altura, aguas territoriales de Estados Unidos.

El Transbordador del Niágara se inauguró en pruebas el 15 de febrero de 1916, y, oficialmente, el 8 de agosto de ese año, abriéndose al público al día siguiente. El éxito internacional animó a D. Leonardo a estudiar nuevos proyectos en La Habana (Cuba), San Sebastián, etc. que no llegarían a construirse.
Después de varias décadas de explotación turística por parte de la Compañía española, la propiedad del Spanish Aerocar se transfirió a particulares hasta su adquisición por parte de The Niagara Parks Commission en 1968.
El Transbordador del Niágara es el único del sistema concebido por Torres Quevedo, en 1887, que continúa en funcionamiento hoy en día, después de más de cien años, durante los cuales no ha sufrido ningún accidente.
