Gilda Ruiloba Gutiérrez secretaria de la Sociedad Cántabra de Escritores desde 2021 ya es miembro de número del Centro de Estudios Montañeses al que pertenecen destacados miembros de nuestra entidad que asistieron al acto, en concreto, el Presidente, José Ramón Saiz; el expresidente y Socio de Honor, Marino Pérez Avellaneda y Luis Villegas Cabredo, que fue el encargado de presentar a los asistentes a Gilda Ruiloba, así como el tema de su conferencia de ingreso. Dos de nuestros más brillantes miembros pertenecen también a la entidad: Luis de Escallada González y Francisco González de Posada, así como el que fuera vicepresidente de la SCE, Pedro Arce. El acto académico fue presidido por el presidente del CEM, Antonio de Bueis Güemes; el expresidente y actual vicepresidente, Francisco Gutiérrez Días y varios miembros de la junta directiva.
Después de la presentación a cargo de nuestro compañero Luis Villegas Cabredo, catedrático e ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, además de académico C. de la Real Academia de Doctores de España, quien destacó los brillantes trabajos de investigación sobre las amas de cría de Gilda Ruiloba, afirmando que es positivo para el CEM contar con personas como Gilda que representen, con otros excelentes investigadores, a los valles pasiegos en el Centro de Estudios Montañeses.


A continuación, Gilda Ruiloba disertó ampliamente sobre las amas de cría, destacando el caso de su bisabuela Laureana Acebo Abascal, relatando de forma improvisada y amena los requisitos para alcanzar dicha condición de amas de cría:
- Tener de 19 a 26-30-35 años. No está muy claro ya que se encuentran recogidas en documentos todas estas fechas, inclinándose como investigadora del ejercicio de dichas funciones hasta los 35 años.
- Estar criando del segundo o tercer hijo y no haber criado hijos ajenos. Buena conducta moral, siendo necesarios los informes del alcalde y del cura párroco.
- Estar vacunada, no habiendo padecido ni ella ni su marido ni los familiares más cercanos enfermedades de la piel, así como tener la dentadura sana.
- Que el marido fuese ganadero o campesino, de complexión robusta y buena conducta moral.
- Limpieza de sangre, que significaba que no tuviesen ascendientes árabes, ni judíos, ni moriscos.
Destacó en su prolija intervención “que las amas de cría eran muchas veces envidiadas por el resto del personal, pues gozaban de privilegios que ellos no tenían, e incluso se dio el caso que por envidias y por querer meter en ese puesto de trabajo a familiares suyos o amistades les daban alimentos para cortarles la leche, por ejemplo, una infusión de perejil”, para añadir que “en el Valle de Carriedo gracias al médico Andrés de Diego fueron muchas las amas de cría seleccionadas por su buena relación con la Casa Real, lo que de alguna manera avala la tesis de que de este Valle salieron más amas de cría que del resto de la comunidad al ser reclamadas por ser pasiegas por ser hidalgas y no tener mezcla de sangre”.
Abundó en el dato de que “muchas amas de cría de otras regiones se hacían pasar por pasiegas para cobrar más e ir a mejores casas para lo que, en muchos casos, falsificaban sus datos personales”, a lo que añadió que “entre los señores donde criaban había competencia porque las suyas fuesen las mejores vestidas, las más enjoyadas y mejor arregladas, pues era sinónimo de su poderío y riqueza”.

TRABAJO POR NECESIDAD FAMILIAR
Afirmó Gilda Ruiloba que “estas mujeres se fueron a criar por pura necesidad, con la única finalidad de proporcionar una vida mejor para los suyos”, añadiendo que “sin volver la vista atrás partieron a tierras desconocidas, saliendo de sus humildes cabañas para aterrizar en palacios donde el lujo y las comodidades serían su vida durante un mínimo de dos, dos y medio o tres años, volviendo después a acostumbrarse a su pobreza en su entorno”.
Evocó la investigadora de las amas de cría que “cuando salían del Valle de Carriedo se encomendaban a la Virgen de Valvanuz a la que prometían que si regresaban con bien, a su vuelta le harían una ofrenda, concretamente mi bisabuela Laureana cuando se fue a criar a Cuba ofreció tanto a la Virgen de Valvanuz como a San Lorenzo, patrón de Llerana de Saro, regalarle unos floreros para el altar y así lo cumplió. En Llerana aún están”.
Indicó que en el Valle de Carriedo podemos encontrar a la nodriza que crió a la duquesa de Alba, Gregoria Barquín, del pueblo de Tezanos. Acercándonos más a las Villas Pasiegas, concretamente a Vega de Pas, encontramos a una mujer muy influyente para la zona, ya que crio a Alfonso XII y consiguió que se hiciese la carretera que discurre de Vega de Pas para salir en Entrambasmestas, infraestructura que hasta entonces no había manera de ejecutar. Esta ama de cría le regaló a la Virgen de Valvanuz un manto de terciopelo de seda color magnolia bordado en oro y plata, nombre al que añadió el de su legendaria bisabuela, Laureana Acebo Abascal, que tuvo cuatro hijos y fue una de las pocas mujeres que salieron a criar al extranjero ya que estuvo en Cuba.
MALA FAMA GRACIAS A LOS ESCRITORES
No se privó Gilda Ruiloba de criticar a escritores que difundieron historias basadas en la mala fama de las amas de cría, ejemplo de Benito Pérez Galdós, quien había tomado pecho de una ama de cría durante, más de tres años, pero esto no lo frenó para criticar cruelmente a las amas de cría llamándolas entre otras cosas “Humanas vacas lecheras”.
También citó a Fray Gerundio de Campazas quien escribió: “Hay en la plaza de Santa Cruz de Madrid un mercado diario de carne humana… O Ramón Mesonero Romano, quien así firmaba, no se cortó en decir “Malas madres por dejar a sus hijos y maridos solos”, añadiendo: “groseras aldeanas”.
Por su parte, Pedro Antonio de Alarcón, fue también muy poco afortunado cuando escribió:
“Buscando en el amor, franco deporte,
abren estos gaznápiros el lecho
y sin que el hijo luego les importe
anuncian leche fresca en el diario
a las bellas madrastras de la Corte”.
No tuvo inconveniente Gilda Ruiloba en afirmar que “para nosotros ellas fueron heroínas, que lo sacrificaron todo para salir de la pobreza y procurar a los suyos una vida mucho mejor”.
PREGUNTAS
Tras finalizar su intervención en la que no faltó un vídeo con opiniones de descendientes directos de las amas de cría, la escritora e investigadora fue preguntada por los asistentes que llenaron el salón de actos del CEM, respondiendo a cuantas preguntas se la formularon.
Finalmente cerró el acto el presidente del Centro de Estudios Montañeses Antonio de Bueis, entregando a Gilda Ruiloba el pergamino acreditativo de pertenecer desde aquél momento al CEM, con imposición de la medalla oficial de la institución. El ingreso de Gilda Ruiloba en el Centro se cerró con un largo y caluroso aplauso.