Día del Libro
Celebración del Día del Libro en Torrelavega ante el monumento a Cervantes

En la tarde del miércoles, 23 de abril, Día del Libro, ante el monumento a Miguel de Cervantes en Torrelavega, como viene siendo tradicional desde 2003, en el que se colocó una corona de laurel, se celebró un acto literario con lecturas de escritores de Cantabria y de España. Organizada por Amado Zabala, delegado en Torrelavega de la Sociedad Cántabra de Escritores y tesorero de la actual junta directiva, fue presidida por la concejal de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Torrelavega, Esther Vélez Rubín (PSOE); portavoz del PP y concejales, los ediles de Torrelavega, Sí y el concejal de Podemos en la Corporación torrelaveguense, además de miembros de la Sociedad Cántabra de Escritores con su presidente a la cabeza, José Ramón Saiz Fernández, y de otras entidades como Pedro Cayón, presidente del Centro de Mayores Ramiro Bustamante.

Abrió el acto la concejal de Cultura, Esther Vélez, quien destacó la importancia de la jornada y los valores creativos del escritor en la sociedad actual, señalando que era un día grande para las letras nacionales y regionales al entregarse en Madrid el Premio Cervantes al escritor Álvaro Pombo, que fuera Estela de Oro de las Letras de Cantabria hace años a propuesta de nuestra entidad. Tras agradecer a la SCE la organización año tras año de este acto, procedió a la lectura de un texto, concretamente del escritor homenajeado en Madrid, Álvaro Pombo.

Acto seguido intervino Amado Zabala, organizador del acontecimiento en nombre de la SCE, quien señaló que “año tras año y ya van veintidós hemos venido aquí a honrar el libro y a Miguel de Cervantes como bastante más que un gesto ya que rendimos homenaje a quien es gloria de las letras nacionales al tiempo que celebramos el Día del Libro en reconocimiento a miles de escritores de toda España que expresan en libertad sus opiniones”. Dijo, además, que en esta ocasión “hemos querido extender el homenaje a un poeta recientemente fallecido, Ángel Sopeña, que fue ejemplo en crear y expresar sus sentimientos y emociones a través de sus poemas”. Tras leer un texto de Ángel Sopeña, dijo paso a las intervenciones de todas las personas presentes que quisieron sumarse a esta jornada en la que el libro es protagonista.

Posteriormente y sin llamamiento previo fueron interviniendo en la lectura de textos, representantes municipales como los concejales Miguel Ángel Vargas y Miguel Remón (PP); Borja Sainz Ahumada (PSOE); Blanca Rosa Gómez Morante y Arturo Roiz  (Torrelavega, SI) y  Borja Peláez, del partido Podemos. En esta ocasión, no asistió ningún edil del PRC.

Intervinieron, además, escritores de la SCE, en concreto, el expresidente, Marino Pérez Avellaneda (las lecturas estuvieron a cargo de Almudena Saiz); Aurora Miranda, Marisa Caballero, Víctor Abascal, Javier Peña Ruiz-Capillas, Isidro Rodríguez Castanedo, Tomás Castillo Arenal, Antonio Esquivias, Carlos Alútiz, Rosa Eva Gutiérrez Miranda, recibiendo la adhesión de escritoras y escritores que en esta importante jornada asistieron a varias Ferias de Libro celebradas en municipios de Cantabria, recordando otros nombres de la sociedad civil como Loles Trugeda, viuda de Ángel Sopeña, y Angelita Pellón Lavín y Pedro Cayón Ruiz,  vicepresidenta y presidente del Centro de Mayores Ramiro Bustamante, respectivamente.

Todo el acto fue seguido por numeroso público situado en las aceras de la Avenida Menéndez y Pelayo de Torrelavega que correspondieron con aplausos a todos los intervinientes.

José Ramón Saiz, presidente de la SCE. A su derecha, Javier Peña Ruiz-Capillas, miembro de la junta directiva.

LA REALIDAD ES SUPERIOR A LA IDEA

Cerró el acto el presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, José Ramón Saiz, con la siguiente intervención:

“En este Día del Libro que venimos celebrando desde que en 2002 Torrelavega contó con esta estatuta –la única existente en Cantabria- en recuerdo y homenaje de Miguel de Cervantes, gloria universal de nuestras Letras, quiero evocar el carácter de escritor, en valores de justicia y solidaridad, del Pontífice fallecido hace dos días.

Podría parecer, a primera vista, una sorpresa o no asumir correctamente el significado de esta jornada. Y lo entiendo. Pero en las circunstancias actuales, representa también un desahogo personal.

Lo hago desde la impresión que tengo en la que ha aplicado un pensamiento sabio: que la realidad está por encima o es superior a la idea. La realidad nos la ofrece el mundo actual; la idea, algunas ideas, pueden tener dos mil años de vigencia, pero la idea no está siempre en sintonía con la realidad. Hoy, realidad e ideas permanentes, caminan por separado y mucho nos enseñó a este respecto el papa fallecido.

Debemos asumir –y asumo-  que ha dejado una huella en su trabajo. Nunca olvidaré las ventanas que abrió durante su papado como lo hizo Juan XXIII cuando éramos niños pasando de Trento al Concilio Vaticano II.

Viendo la reacción de sus detractores, podemos percibir que abrió muchas puertas y muchas ventanas que otros quieren ahora cerrar en un mundo pocas veces tan revuelto y atormentado.

No cedamos ante las narrativas que discriminan y hacen sufrir innecesariamente a migrantes y refugiados. Con caridad y claridad todos estamos llamados a vivir en solidaridad y fraternidad, a construir puentes que nos acerquen cada vez más, a evitar muros de ignominia para dar un paso adelante en la construcción de una sociedad más  respetuosa de la dignidad de todos. Sólo afirmando la dignidad  es como nuestra propia identidad como personas y como comunidades alcanza su madurez.

No podemos permitir que el criterio ideológico distorsione la vida social, imponiéndose la voluntad del más fuerte como criterio de verdad.

Protejamos los derechos humanos fundamentales ante los que el escritor no puede, no podemos, encogernos de hombros,  pues el trato digno lo merecen todas las personas, en especial, las personas o las familias más pobres y marginadas. El futuro no puede construirse a través del privilegio de unos y el sacrificio de otros. Lo que se construye a base de fuerza, y no a partir de la verdad y el diálogo sobre la igual dignidad de todo ser humano, mal comienza y mal terminará.

Las deportaciones masivas decretadas a las que estamos asistiendo  justificadas por sus autores a través de la simple sospecha de criminalidad, nos exige no mostrarnos pasivos,   cuando en su inmensa mayoría se trata de personas que se han visto obligados a abandonar su propia tierra por motivos de pobreza extrema, de inseguridad, de explotación, de persecución e, incluso, de guerra; todo ello  afecta muy directamente a la dignidad de muchos hombres y mujeres, de familias enteras, y los coloca en un estado de especial vulnerabilidad e indefensión.

Reaccionar, por tanto, nos afecta a todos, impidiendo que nos encojamos de hombros ante semejantes injusticias.

Podemos pensar, porque algunos lo sustentan, que estas reflexiones nada tienen que ver con el libro.  Discrepo. El libro es libertad, soberanía personal, respeto al ser humano, solidaridad y muchas cosas más.

¡Seamos felices leyendo!

¡Cuanta compañía da un libro!”

Esther Vélez, concejala de Cultura de Torrelavega.
Amado Zabala Santamaria.
Borja Sainz Ahumada, concejal de Mayores y Sanidad.
Blanca Rosa Gómez Morante.
Rosario Adela Fernández Pérez.
Marisa Caballero Ruiz.
Arturo Roiz.
Miguel Ángel Vargas, portavoz y presidente del Partido Popular (PP) de Torrelavega.
Marino Pérez Avellaneda.
Miguel Remón Navarro.
Antonio Esquivias Sáinz-Pardo.
Aurori Miranda Santibáñez.
Tomas Castillo Arenal.
Isidro Rodríguez Castanedo.
Víctor Abascal Acebo.
Borja Peláez.
Almudena Saiz Fernández.
Rosa Eva Gutiérrez Miranda.
Pedro Cayón, presidente del Centro municipal de mayores Ramiro Bustamante.
Ángeles Pellón Lavín.
Loles Trugeda, viuda del poeta Ángel Sopeña.

Fotos: Carlos Gustavo Alútiz Ruisánchez.