Álvaro María Cuesta Terán recupera la memoria de la familia Valle en una conferencia

El pasado 22 de octubre, el escritor y miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores Álvaro María Cuesta Terán ofreció en el Centro de Mayores Ramiro Bustamante de Torrelavega una conferencia titulada «Los Valle, el legado de una familia cántabra en La Cavada», que concluyó con la presentación de su libro Trozucos.
A través de una exposición rigurosa y amena, el conferenciante recorrió la historia de su familia y destacó un legado que trasciende el ámbito empresarial para convertirse en ejemplo de compromiso social, generosidad y vinculación con su tierra. Su intervención permitió conocer la huella que varias generaciones de los Valle dejaron en el desarrollo económico, educativo y cultural de La Cavada.
La historia de esta localidad estuvo marcada por distintas etapas de prosperidad y transformación, desde la actividad de la Real Fábrica de Artillería, entre 1622 y 1835, hasta el desarrollo industrial de La Montañesa Textil, fundada en 1847. A esta trayectoria se sumaron otras iniciativas empresariales, como la Tejería de Trascueto, que contribuyeron al crecimiento económico de la comarca y al sustento de numerosas familias.
En el origen de parte de la fortuna familiar se encuentra Andrés del Valle Galas, quien desarrolló negocios textiles en Cuba e inversiones en América. Sin embargo, dos de las figuras centrales de la conferencia fueron José del Valle y Pedraja (1845-1916) y su hija Delfina Matilde del Valle (1885-1967), protagonistas de una destacada labor social y cultural.
José del Valle, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, empresario y filántropo, colaboró con el inventor Leonardo Torres Quevedo y dedicó importantes recursos al bienestar de sus vecinos. Su compromiso con La Cavada se materializó en la creación y sostenimiento de escuelas gratuitas, bibliotecas, clases de dibujo para canteros, mejoras de caminos y comunicaciones, así como numerosas obras de interés público. La familia también contribuyó a la conservación y enriquecimiento del patrimonio religioso y cultural de la localidad, mediante actuaciones relacionadas con la iglesia de San Juan Bautista, su retablo, el cementerio de San Andrés y el Museo de Artillería, además de diversas donaciones y cesiones de terrenos y edificios.
La educación constituyó uno de los pilares fundamentales de aquella labor filantrópica. A través del patronato familiar se sostuvieron las escuelas Leopoldo del Valle y Josefa del Valle y Fernández, que proporcionaban enseñanza gratuita, profesorado y materiales escolares. Esta preocupación por la infancia se extendía a aspectos cotidianos, como la atención de un peluquero, la entrega de ropa y calzado o los juguetes destinados a premiar el buen comportamiento de los alumnos.
Otra de las aportaciones destacadas de José del Valle fue su intervención en la prolongación del ferrocarril de Solares a Liérganes, con parada en La Cavada. En 1904 se celebraron reuniones en su domicilio y se firmó el primer convenio destinado a impulsar esta conexión ferroviaria, de considerable importancia para el desarrollo de la zona. Según las estimaciones expuestas, las inversiones familiares realizadas en La Cavada desde finales del siglo XIX alcanzaron los dos millones de reales.
La dedicación de José del Valle a su localidad le valió el reconocimiento de sus vecinos, que lo distinguieron con el nombramiento de Hijo Predilecto, como muestra de agradecimiento por su contribución al progreso y bienestar de la comunidad.
Su hija, Delfina Matilde del Valle, continuó esa tradición de responsabilidad social, aunque desarrolló también una faceta personal e intelectual de especial interés. Dotada de una formación poco habitual entre las mujeres de su época, estudió idiomas, música y dibujo, amplió su educación en Inglaterra y asumió responsabilidades relacionadas con la administración y gestión económica familiar. Aprendió a manejar libros de cuentas y balances, obtuvo el permiso de conducir y llegó a utilizar un automóvil Hispano-Suiza. Su concepción de la vida quedó reflejada en un lema que hizo suyo: «Deber y valor».
Tras la dolorosa pérdida de su hijo mayor, Delfina encontró en la escritura una forma de expresar sus sentimientos, conservar sus recuerdos y transmitir a sus hijos sus experiencias y enseñanzas. De aquellos manuscritos surgiría, décadas después, Trozucos, una obra que reúne vivencias y fragmentos de la memoria familiar, recuperados y difundidos gracias al trabajo de Álvaro María Cuesta Terán.
La conferencia permitió así acercarse no solo a la trayectoria de una familia estrechamente vinculada a la historia de La Cavada, sino también a la importancia de conservar los testimonios personales y documentales que forman parte del patrimonio colectivo de Cantabria.
Álvaro María Cuesta Terán concluyó su intervención con unas palabras que sintetizan el sentido de su investigación y el vínculo emocional que mantiene con esta historia familiar: «Es una deuda del corazón, y esas hay que pagarlas siempre».
Desde la Sociedad Cántabra de Escritores felicitamos a nuestro compañero por esta interesante conferencia y por su labor de investigación, recuperación y difusión de la memoria histórica y familiar. Su trabajo constituye una valiosa aportación al conocimiento de nuestro pasado y recuerda la importancia de preservar y transmitir a las nuevas generaciones las historias de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestra tierra.

