Serapia Sánchez de Miranda (Apia)
[ Poeta y narradora | Llanos de Penagos, 1924 – Roma, 2025 ]

Serapia Sánchez de Miranda nació en Penagos en 1924 y en su juventud se trasladó a Roma, donde residía su hermana María -también artista, pero en el mundo de la música-. A Italia llegó llena de sueños y esperanzas con el deseo de triunfar y labrarse un buen porvenir.

Persona encantadora y de gran belleza, allí triunfó, pero, pese a la distancia, nunca olvidó su tierra natal. Fue una mujer singular también desde el punto de vista literario. Adoptó el seudónimo de “Apia”, que en Italia se asocia a la reina de las grandes calzadas romanas, que se convirtió en el símbolo de la república trayendo consigo estabilidad, paz y libertad al Imperio.

Una vez casada, Serapia fija su residencia en Roma, donde triunfa en el arte de las letras, recibiendo distintos e importantes premios. Su primera obra, Finestra sul´ Orizzonte (1980), fue premiada en Roma y el Ateneo de Santander le concedió una placa conmemorativa como “Personalidad Montañesa” del año 1978. Más tarde en Roma recibió también el Premio de la Presidencia del Consejo de Ministros por su colaboración en la Cultura.

Entre sus obras podemos destacar Genuflexión (1994), La puerta mágica (1986), Senderos de amor (1995) y El manantial de los pájaros (2000). Apia describe su poesía como voz arcana del alma, como sentimiento indescriptible de los momentos vividos del poeta, como voz silenciosa y palpitante de nuestra sangre. Dedicó algunos de sus poemas a su madre, a su padre, a sus amores de juventud y a su hermana María, que era soprano.

En el poemario La puerta mágica nos regala un paseo por la historia a través del amor, del dolor, de la alegría o del llanto, de las esperanzas y de las desilusiones soñando con los ojos abiertos o viviendo horas dramáticas. En estos poemas habla mucho de Cantabria.

También cultivó la narrativa, en obras como Más allá del bosque encantado (1984), Surcando las rutas del misterio (1998), El amor vence la muerte (2003) y Vida de un amor santificante (2001).

Apia vivió en Llanos de Penagos hasta su juventud y durante toda su vida visitó asiduamente esta tierra, de la que siempre añoró la contemplación del mar Cantábrico, al que dedicó varios poemas, entre los que destacamos el titulado “Mar de mi Cantabria”.