Los presidentes debatieron los últimos 25 años de la Sociedad Cántabra de Escritores constituida el 27 de enero de 2001
Estuvieron presentes Ángel de la Colina, Delia Laguillo, Marino Pérez Avellaneda y José Ramón Saiz. No pudo asistir, por enfermedad, Luis de Escallada.

Con lleno en el salón de actos del Centro Gallego de Santander, se celebró el pasado 27 de enero una mesa redonda conmemorativa de los primeros veinticinco años de la constitución de la Sociedad Cántabra de Escritores, que moderada por el socio de honor y coordinador general de la efeméride, Isidro Rodríguez Castanedo, contó con la asistencia de los presidentes Ángel de la Colina Gutiérrez, Delia de los Ángeles Laguillo González, Marino Pérez Avellaneda y José Ramón Saiz Fernández. No asistió por enfermedad, Luis de Escallada González (2008-10), cronista oficial de Trasmiera, único presidente de la historia de la SCE que ha recibido la Estela de Oro de las Letras de Cantabria (2022). En este acto se recordó a los socios y expresidentes fallecidos, como fueron Diego Alonso Rodríguez (2004-06) y Carlos Bribián Castro (2006-08), ambos Socios de Honor de la entidad.

Tras un repaso por los acontecimientos más importantes de este cuarto de siglo (2001-2026) a cargo de Isidro Rodríguez Castanedo, se destacó que los orígenes de la Sociedad Cántabra de Escritores  se inspiraron en la necesidad de crear una asociación de escritoras y escritores que hiciera realidad  la sabia afirmación popular de que “la unidad hace la fuerza”; es decir, los socios fundadores- “decidimos aunar esfuerzos como colectivo con personalidad jurídica propia en defensa de legítimos  intereses profesionales, al tiempo que coordinar esfuerzos comunes de apoyo y cooperación con cuantos sintieran el mismo deseo y afanes de crear ideas y proyectos a través de la letra impresa”. Así, en el acta constituyente de 27 de enero de 2001, puede leerse: “… viene siendo de su interés el organizar y aglutinar en una Asociación, bajo el amparo de la ley vigente, a los escritores de Cantabria con el fin de compartir experiencias, coordinar esfuerzos y mantener una solidaridad común entre todos con el fin de fortalecer la imagen y la labor del escritor en el ámbito de Cantabria”.

Isidro Rodríguez Castanedo.

Este movimiento de unidad y colaboración tuvo su inicio en el objetivo de hacer realidad la reedición de la obra Cantabria, raíz de España, del historiador Manuel Pereda de la Reguera, trabajo de investigación histórica que había desaparecido de las librerías hacía ya muchos años, aspiración que se hizo realidad gracias a la entidad de ahorro Caja Cantabria.

Desde entonces –se indicó en esta mesa redonda- existió una opinión compartida en defender derechos comunes, además de establecer criterios compartidos en torno al fomento de nuestra historia, muchas veces rebajada, desvirtuada o anulada por entidades o instituciones sustentadas con dinero público, con la edición de supuestas investigaciones en las que se magnificaban lo que denunciaban como “mitos fundamentales” de nuestra historia que centraban nada menos que en “la supuesta valentía de los cántabros y la supuesta hidalguía de los montañeses”.

Estos autores –que ya no residen en Cantabria al trasladarse a otros destinos- se consideraban salvadores de la historia con capacidad para diseñarla y reescribirla desde un evidente ejercicio de su verdad, que aquí en Cantabria “no existían” obras sobre historia realizadas con rigor, denunciando desde una desfachatez, que puede consultarse en la prensa regional, que ellos (“los historiadores profesionales”)  son presentados como enemigos de Cantabria por cumplir bien su tarea”, reiterando nuestra “intolerancia y xenofobia”, además de “sentirse perseguidos con la palabra, como Galileo por los inquisidores”. Este artículo encontró nuestra respuesta (Alerta de 10 de noviembre de 2001) del que hemos rescatado esta concluyente afirmación final: “… aquí no hay kale borroka ni intolerancia”… “somos un pueblo integrador que reacciona cuando se le hiere”.

PRIMEROS ENCUENTROS EN SANTILLANA DEL MAR

El primer encuentro para la constitución de una asociación de escritoras y escritores se celebró el sábado, 11 de noviembre de 2000, a partir de las once horas en el Palacio de Benemejís, ya entonces propiedad de Caja Cantabria en Santillana del Mar. En este encuentro se estudió la constitución de una Sociedad o Asociación de Escritores de Cantabria, creándose una comisión para concretar el nombre y los fines más importantes.

Esta primera reunión respondió a la necesidad de fundar una asociación en la necesidad de unir  a las escritoras y escritores de Cantabria con la creación de una asociación profesional dirigida a defender un colectivo cada día más numeroso. Se sucedieron las reuniones –algunas en el domicilio particular del médico, escritor y Socio de Honor, Roberto Lavín Bedia, con la elaboración de un borrador de Estatutos, cronología de encuentros que se sucedieron en la cafetería Pombo y en el Centro Cultural Tantín de la Caja Cantabria.

De esta manera la idea fue madurando para, finalmente, fructificar en el encuentro constituyente del sábado, 27 de enero de 2001 en el Palacio de Benemejís, de Santillana del Mar, que se fundó formalmente la Sociedad Cántabra de Escritores, al amparo del art. 22 de la Constitución Española, la ley 191/64 de 24 de diciembre y demás disposiciones vigentes. Esta asociación no lucrativa se denominó por decisión unánime SOCIEDAD CÁNTABRA DE ESCRITORES.

De los socios fundacionales, se mantienen en la institución veinticinco años después  Ángel de la Colina Gutiérrez, Isidro Rodríguez Castanedo, Luís de Escallada González, Roberto Lavín Bedia, Pedro Álvarez Fernández, María del Pilar Sierra Sánchez, José Ramón Saiz Fernández y Amado Zabala Santamaría, todos ellos con obra publicada, además de los expresidentes fallecidos Diego Alonso y Carlos Bribián. En el discurrir de este cuarto de siglo, otros protagonistas del hecho fundacional, desde su legítima decisión ya no pertenecen a la SCE.

La Sociedad Cántabra de Escritores ha cambiado profundamente en estos últimos veinticinco años si tenemos en cuenta que entre los autores asistentes solo acudió a la reunión constituyente una mujer, Pilar Sierra; sin embargo, hoy las autoras ocupan un espacio no menor al cuarenta y cinco por ciento de los socios de número actuales y participan, a partes iguales, en la composición de las últimas juntas directivas.

El acta de constitución –redactado por los primeros secretarios, Jesús Adonis Díez Pérez de la Lastra y Amado Zabala Santamaría-  consta en el libro oficial de la entidad, indicando que fue firmada por todos los asistentes para expresar su deseo y aspiración de constituirse en asociación de escritoras-es, acordándose entre sus fines –tras el correspondiente debate-  la obligación de difundir la obra de las escritoras y escritores de Cantabria, fomentando su conocimiento; además de impulsar el conocimiento e interés por biografías de la Comunidad cántabra ligadas a ella por nacimiento o por elección, que hayan destacado por su obra histórica, científica o literaria, propiciando conferencias y mesas redondas; otorgar reconocimientos a méritos profesionales e investigadores de estas materias históricas, científicas o literarias que se hayan distinguido por su obra y, finalmente, determinar que la Sociedad Cántabra de Escritores es apolítica y aconfesional. Se decidió, también por unanimidad, elegir a Ángel de la Colina Gutiérrez como primer presidente que al pasar a presidir la etapa constituyente, se le concedió la autoridad para nombrar la junta directiva que decidiera para dar continuidad a la Comisión Gestora constituyente en el objetivo de asentar y consolidar la Sociedad Cántabra de Escritores.

El proceso administrativo seguido culminó con la resolución de la Consejería de Presidencia  de fecha 23 de febrero de 2001, que resolvió inscribir oficialmente a nuestra entidad con el número  2958/597, figurando en el extremo superior derecho del documento el correspondiente sello  del Gobierno de Cantabria de fecha 26 de febrero de 2001 con la anotación de la hora: 16,52.  Con fecha 26 de marzo de 2001 se solicitó por el tesorero, Isidro Rodríguez Castanedo, el Código de Identificación Fiscal o NIF (G39502166) en la A.E.A.T., sección de censos de la Delegación de Hacienda de Cantabria, cumplimentando el modelo 027. Rodríguez Castanedo, directivo de Caja Cantabria y escritor, con experiencia contrastada en materia fiscal y contable, complementó estas acciones además de ejercer durante veinte años la tesorería de la institución.

INTERVENCIONES

En el desarrollo de esta mesa redonda participaron como se ha señalado los presidentes Ángel de la Colina Gutiérrez (2001-04), Delia de los Ángeles Laguillo González (2010-16), Marino Pérez Avellaneda (2016-18) y José Ramón Saiz Fernández, desde 2021. A través de sus intervenciones muy aplaudidas, se puso de manifiesto el trabajo de los equipos directivos en este periodo en el que se ha afianzado la entidad, que forma parte actualmente de la Conferencia de Escritoras y Escritores de España formalizada en la ciudad de Soria en marzo de 2024 con la presencia de asociaciones de autores de todas las Comunidades Autónomas que suman diez mil escritoras y escritores, después de varios años de fructífera colaboración con la ACE (Asociación Colegial de Escritores) que comentó con detalle Marino Pérez Avellaneda, quien hizo un reconocimiento a su junta directiva y mostró su profundo pesar por el fallecimiento en sus dos años de mandato de dos asociados de inestimable valor para los trabajos de la SCE como Manuel Bartolomé García y Serafín Fernández Villazón, este último secretario cuya labor continuó José Úrculo.

Ángel de la Colina repasó los primeros años de la SCE en la que se completó su organización y cumplimiento de sus fines, como el acompañamiento de sus equipos directivos a los autores y autoras en las presentaciones de sus obras, destacando la colaboración de cuantos participaron en los trabajos constituyentes y la toma de las primeras decisiones.

Por su parte, Delia de los Ángeles Laguillo se refirió a su paso por la presidencia tras sustituir a Luis de Escallada, destacando los brillantes trabajos realizados en la consolidación de la SCE con la puesta en marcha del Día de las Letras en colaboración con el Gobierno de Cantabria, el libro coral y los concursos de relatos que aportaron proyección nacional a la institución. Hizo mención al complejo trabajo de los titulares de la secretaría y a que por razones de enfermedad no pudieron cumplir al cien por cien con sus competencias, citando los casos de Ricardo Peña y Gema Rebolledo.

José Ramón Saiz señaló que la entidad se ha desarrollado en estos veinticinco años con serenidad y tranquilidad, procediéndose a cambios sustanciales que reclamaba la marcha de la misma, como la sustitución de las listas abiertas por cerradas o la modificación de criterios presidencialistas por decisiones que respondan al sentir de la junta directiva. Creo –dijo- “que el camino recorrido ha sido el acertado al superar circunstancias adversas y acosos injustos, muchas veces superados ” y valoró como sus antecesores en el uso de la palabra el trabajo de las juntas directivas y la labor de información, que demuestra una especial entrega que personalizó en la figura de Gilda Ruiloba.  Abogó que todos los que han detentado cargos directivos en estos veinticinco años desean que se cumplan otros veinticinco años más, siendo necesario para ello ordenar una transición generacional que tenga como gran fin  la permanencia de la Sociedad Cántabra de Escritores.

Finalmente se recordó por todos los socios fallecidos en este periodo, en cuyo recuerdo y homenaje se ha establecido en la web un apartado especial sobre sus biografías y obras literarias.

Isidro Rodríguez Castanedo como moderador cerró el acto, informando que en los próximos meses se editará un libro conmemorativo, además de la realización de otros actos de interés para los miembros de la Sociedad Cántabra de Escritores.

Ángel de la Colina Gutiérrez.


Delia de los Ángeles Laguillo.


Marino Pérez Avellaneda.


José Ramón Saiz Fernández.