Verano de poesía en Selaya y Liérganes

Por Gilda Ruiloba Gutiérrez

El verano nos ha traído vacaciones, relax y la oportunidad de disfrutar de nuestros hobbies preferidos, esos que nos proporcionan tranquilidad y bienestar. En mi caso, uno de ellos es la poesía, y, como cada año, la época estival me ha permitido asistir a entrañables encuentros literarios que llenaron de emoción los meses de agosto y septiembre.

Entre ellos destaca el tradicional Recital Gema Rebolledo Bolado, que se celebra todos los jueves de agosto en Selaya, en un lugar incomparable: la Casa del Patriarca. El salón se llena de público —en ocasiones más de ciento veinte personas—, y muchos de los asistentes suben al escenario para recitar sus propios poemas o los de sus autores favoritos. Esa colaboración y participación de todos convierte el recital en un acontecimiento único.

Además de vecinos del pueblo, es habitual ver a poetas venidos de distintos rincones de España, muchos de ellos naturales del Valle de Carriedo o descendientes de cántabros que emigraron a otras regiones y regresan cada agosto para honrar a la patrona del valle, Nuestra Señora de Valvanuz. En estas veladas no faltan tampoco los escritores de la Sociedad Cántabra de Escritores, que, jueves tras jueves, comparten su voz poética en la Casa del Patriarca.

Otro de los encuentros destacados fue el recital poético celebrado en Liérganes durante la Feria del Libro, organizado por la Sociedad Cántabra de Escritores. En la emblemática Plaza de los Cañones, un grupo de poetas de la entidad y de la localidad llenaron el escenario con versos y melodías. La música estuvo a cargo de nuestro compañero Manuel Iberia, que, con su guitarra, interpretó varias piezas con gran sensibilidad. Entre ellas, El poeta lloró, una composición muy apropiada para el momento que emocionó al numeroso público asistente.

El verano concluyó con un balance muy positivo en cuanto a participación y espíritu poético. Llega ahora el otoño, una estación que inspira a los escritores y poetas con sus tonos ocres y su melancolía. Nuevos retos y versos aguardan en el horizonte, porque la palabra escrita nunca descansa.

Las imágenes que acompañan esta reseña recogen algunos de los momentos vividos durante estos encuentros, entre ellos el recital de Liérganes junto a nuestro compañero Manuel Iberia y su guitarra.