Rafael Gutiérrez-Colomer Sánchez
[ Arquitecto | Santander, 1900 - 1979 ]

Fue el octavo de doce hijos de una familia de finales del siglo XIX significada en el mundo empresarial y comercial de la ciudad de Santander.

Estudió el bachillerato en los Escolapios de Villacarriedo y completó su formación en el Instituto General y Técnico de Santander. No obstante, muy pronto se aficionó al teatro, al cine y a las fiestas de sociedad, llegando a ser cronista de este tipo de actos en El Cantábrico, donde firmaba sus crónicas con diferentes seudónimos como “Pinocho”, “Bussoni” o “Raffles”.

Siendo estudiante en Madrid y tras el desastre de Annual (1921), se incorporó a filas como miembro de la Quinta del 21 del cuartel santanderino de María Cristina. Tras permanecer un año acuartelado, embarcó rumbo a Marruecos a la guerra. Cuando regresó a Santander se puso al frente de una empresa familiar dedicada a la limpieza, conservación y teñido de productos textiles.

Hasta su jubilación, que tuvo lugar el año 1966, estuvo al frente del negocio familiar, sin atender de manera destacada su arraigada vocación investigadora. Pero, tras su jubilación, comenzó a ocupar su tiempo visitando la hemeroteca municipal, en la que, movido por la curiosidad y el recuerdo, fue interesándose por aquellos acontecimientos que había vivido en su infancia, profundizando en su estudio y recogiendo datos de todos ellos, los cuales poco a poco iba organizando en diversas temáticas. De este modo, fue tomando cuerpo la que sería su obra posterior. Para ilustrar las noticias recogidas también localizaba imágenes, muchas de ellas en el estudio fotográfico de su amigo Pablo Duomarco. Con todo este material conformó una obra recopilatoria que vio la luz en 1973, por iniciativa de la Institución Cultural Cantabria, bajo el título de “Santander 1875-1899”. Pero no acabó ahí su trabajo y la contribución que supuso éste para la historia de nuestra región, porque tres años más tarde apareció el libro Tipos populares santanderinos (1976), en el que conformó un auténtico mapa de la sociedad santanderina en el cambio del siglo XIX al XX. Su proximidad y la riqueza de sus aportaciones supusieron una riqueza cultural notable, lo que le granjeó el aprecio y el reconocimiento de toda una generación.

Aunque Rafael Gutiérrez-Colomer preparó el segundo tomo sobre la ciudad: Santander 1900-1930, éste no llegó a publicarse en vida del autor debido probablemente a la desaparición de la Institución Cultural de Cantabria. Tras su muerte, el 5 de agosto de 1979, y gracias a su hijo, el poeta Rafael Gutiérrez-Colomer Velasco, que impulsó el proyecto de su padre, vio la luz su obra Santander (1875-1930), con la iniciativa editorial de José María Lafuente y el trabajo del diseñador gráfico Jorge Fernández Bolado, publicándose los dos tomos en el año 2010.