Manuel González Hoyos
[ Periodista | Ontoria, Cabezón de la Sal, 1900 – Santander, 1984 ]

Tras los estudios primarios en Cabezón de la Sal, ingresó en el seminario de Corbán, donde estudió Humanidades, Filosofía y Teología, obteniendo el título de Maestro de Enseñanza Primaria en 1924. Su afición a las letras y su cuidada formación humanista le lleva a fundar y dirigir El Diario de Trubia, iniciándose en la que sería la profesión de su vida: el periodismo. En 1925 entró en Región de Oviedo, junto con Víctor de la Serna, firmando sus artículos como “Antolín Cavada”. Posteriormente pasó a dirigir El Día de Palencia y regresó a Santander para hacerse cargo de la dirección de El Diario Montañés en 1932, sustituyendo a Adolfo Arce. Fue director del rotativo cántabro hasta su jubilación en 1966. Fue fundador de la colección de Ediciones Literarias Montañesas, junto con Cubría, Llano y Romero Raizábal, donde aparecían temas regionales desde 1934 y también primer presidente de la Asociación de la Prensa del nuevo régimen de Franco (1937-1942).

Fue un relevante poeta hasta el punto de ganar con todo merecimiento el primer premio de ciento sesenta concursos líricos, tanto nacionales como internacionales. Sus primeros poemas fueron Hervores y El romance del lugareño (Santander, 1935). Los poemas de los diversos premios de los juegos florales fueron recopilados en varias antologías, como Cancionero de la España eterna (Santander 1949), de tema patriótico, Alabanza del buen amor (Santander, 1949), de asuntos amorosos, Lluvia de estrellas (1950), Por los caminos de Dios (1951), y En la paz del camino (1951). También escribió Poema de las piedras rotas (1949), el romancero Maitines en la Trapa (1950), así como las rememoraciones de Monte Corbán y del paisaje y glorias de Santillana del Mar en Lenguaje de las piedras (1952), cuya segunda parte ya había dado a conocer con el título de Santillana del Mar, libro de piedra en 1949. En prosa tiene dos libros de viaje en defensa del fascismo italiano: La Roma inmortal (1934) e Italia Imperial (1940), y el documento Esto pasó en Asturias. Sangre y dolor de la revolución roja (1938). Como moralista religioso escribió La soledad sonora (Santander, 1945) y evocando a Quevedo publicó Las pisadas de los días (Santander, 1949). También cultivó el teatro en verso como en la zarzuela El mastín de Castilla (Santander, 1953), con música de Gurruchaga y de temática amorosa, o la comedia histórica en romance titulada Cuando los celos lloran (Santander, 1960), en la que la protagonista es Santa Teresa y se profundiza en la vocación religiosa de Beatriz.

Manuel González Hoyos fue miembro de la Academia de Bellas Artes San Romualdo y de la Academia Mariana de Lérida. Además de otras condecoraciones, obtuvo el título de «Periodista de Honor» (1968) a propuesta de la Asociación de la Prensa de Santander. Después de su muerte, acaecida el 5 de abril de 1984, el ayuntamiento de Santander puso su nombre a una de las calles de la ciudad por la zona del Sardinero como reconocimiento a su trayectoria.