María del Carmen González Echegaray
[ Historiadora | Santander, 1925 - 2018 ]

María del Carmen González Echegaray ha sido la gran erudita de la heráldica de Cantabria. Autora de obras imprescindibles en el conocimiento de nuestras raíces, de la estructura social a lo largo de los siglos, de sus sagas familiares y genealogías. No tuvo ocasión de licenciarse en universidad alguna, pero se forjó sólidamente en el estudio de la Historia a base de esfuerzo personal, tesón e inteligencia, y demostró ser una de las personalidades más reconocidas de la disciplina. Su trayectoria es continuadora de Escagedo Salmón en etnografía, arte, costumbres y tradiciones. Otro tanto escribió de muchos lugares de Cantabria y de la Historia Santander. Sirvan de ejemplo los siguientes títulos: Los antecesores de Pedro Velarde (1970), Documentos para la historia del arte en Cantabria (1971), Toranzo: datos para la historia y etnografía de un valle montañés (1974), Peñacastillo (1978), Santillana del Mar a través de heráldica (1983), Santuarios marianos de Cantabria (1988) o El Virrey Revillagigedo y sus orígenes (1990)… También investigó sobre la emigración cántabra hacia América, de lo cual dejó un librito esencial, De Santander a San Luis de Potosí (1981), y nos regaló el Diccionario de apellidos y escudos de Cantabria (2001) para consulta de estudiosos, aficionados y de cualquier persona deseosa de conocer su ascendencia. Pero, quizás, el trabajo por el que será recordada para siempre es Escudos de Cantabria, monumental obra en 7 tomos que aporta una pormenorizada relación de los cientos o miles de escudos heráldicos diseminados por toda Cantabria, identificados e interpretados con relación a las historias de los lugares. El primer tomo, “Trasmiera”, fue publicado en 1969 y la autora se lo dedicó “A la memoria del reverendo Mateo Escajedo Salmón…”. Mª del Carmen González Echegaray tardó más de 30 años en culminar esta obra.

Desde 1969 formó parte del Centro de Estudios Montañeses, en el que dirigió la revista Altamira y donde siempre será recordada con cariño y gratitud. Fue miembro de la Real Academia de la Historia, del Instituto de Genealogía y Heráldica del CSIF y de otras prestigiosas instituciones. Recibió numerosos reconocimientos como el “Premio Internacional Infante don Fernando de Baviera”, el “Magister Senior Honoris Causa de UNATE” junto al Secretario General de Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, la “Medalla de la Real Academia Matritense”, el “Premio Plaza Porticada” o la “Estela de Oro de las Letras de Cantabria” de la Sociedad Cántabra de Escritores en 2014, entre otros. Una calle de la localidad camarguesa de Muriedas lleva su nombre.