
Siendo muy niño, como consecuencia de la guerra civil de 1936, abandonó los estudios primarios y se dedicó a trabajar en el campo. En este ambiente se hizo ganadero de vocación. De afición agrimensor, fue pionero de la Concentración Parcelaria en Cantabria allá en el discurrir de 1960 en la zona de Entrambasaguas. Fue Presidente de la Cámara Agraria Local, vocal de la Cámara Provincial y cofundador del Sindicato Independiente de Ganaderos y Agricultores de Santander (AIGAS), además de concejal del Ayuntamiento de Entrambasaguas representando al partido de Adolfo Suárez (UCD) en la legislatura de 1979-1983.
A los 64 años, viendo mermadas sus facultades físicas como consecuencia de un accidente, abandonó su profesión y se dedicó a escribir. Comenzó con una recopilación de sus Memorias (1990). Le siguieron otros títulos como Mi vida en verso (1993), Cuento pasiego (1993), Bodas compradas (1993), La Biblia en verso (1995), Los hijos de Juan y Juana (1998), La paloma y el cuervo (1999), Flora del Rosal (2000), San Antonio, mi barrio (2002), Hoy los cuernos son cuernitos de cabrito (2003), Nonato y Nonatita (2007), Relatos de acá y acullá (2008), Absurdos descabellados (2010), Posdatas (2010), En recuerdo de mi esposa Laura (2012) y más de 750 sonetos y otros poemas con valores como el amor, el perdón, el respeto o la tolerancia como trasfondo. En 2016, con motivo de la celebración del IV centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes, se publicó en 1616, Inspiraciones Cervantinas una adenda con poemas y retazos de Con la venia de Miguel (1993), que es una parte de El Quijote escrita en verso que también fue publicado íntegramente por capítulos en el diario digital Cantabria 24horas. Un año después participó en los pliegos poéticos La Horadada con el soneto “¡Es la vida!” y en 2018 en Goterales, recreaciones de Cantabria con 4 sonetos que plasman su admiración por el patrimonio histórico y paisajístico de Trasmiera.
Joaquín Cueto fue miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores desde 2009 hasta su fallecimiento y participó en varias de sus obras corales, como Amaneceres (2010), Balconadas (2011), Sueños (2012) y Obrusae Cantabricae (2013). En noviembre de 2010 le fue concedido el 2º premio en el IV concurso de Relatos Cortos organizado por el Ayuntamiento de Santander por su relato titulado “Nuestra guerra civil”, que en 2019 fue seleccionado para ser publicado junto a todos los premiados en la última década.