Nace en Madrid en 1945, en plena posguerra. Su padre era sevillano y su madre natural de El Álamo, un pequeño pueblo de la provincia madrileña. Eran modestos y trabajadores: su padre se jubiló como brigada del Ejército del Aire, y su madre tuvo que poner una casa de huéspedes para salir adelante. Después de distintos avatares, vino a Cantabria en 1980, como profesor de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Santander (hoy de Cantabria) de reciente fundación. Y llegó a Liérganes en 1996, buscando un lugar tranquilo para estudiar y escribir; también porque pensaba que, estando en Santander, desaprovechaba las posibilidades que le ofrecía la Montaña de disfrutar de la naturaleza. Acertó. Desde entonces está viviendo en el pueblo.
Ha seguido una carrera académica relativamente convencional y exitosa. Empezó dando clases en Academias, luego como profesor de Bachillerato en Institutos, y se jubiló como Catedrático de Universidad. Ha investigado y escrito sobre la historia política y cultural de Europa y España en el siglo XIX. Para quien tenga curiosidad por saber lo que ha publicado existe una página en internet, https://dialnet.unirioja.es donde poniendo su nombre aparecen la mayor parte de sus artículos, colaboraciones en obras colectivas y libros. También ha trabajado sobre la historia de Cantabria (que no aparece en dicha página): la codirección del Área de Historia Contemporánea de la Enciclopedia de Cantabria (1985), y la dirección de la misma área en la Historia de Cantabria (2007) y de la Historia de Santander (2005); en todas ellas ha escrito distintas entradas y capítulos. También ha dirigido varias tesis sobre la historia regional. En este campo, se siente particularmente satisfecho de un artículo: “La candidatura de José del Perojo por Santander, en 1891 y 1893” —incluido en su libro La aceptación del adversario. Política y políticos de la Restauración, 1875-1890 (2003)— en el que, gracias a la documentación encontrada en diversos archivos, piensa que dejó claro cómo funcionaban las elecciones y el “caciquismo” en la provincia durante aquella época (uno de los temas a los que se ha dedicado).
Desde que se jubiló a los 70 años sigue trabajando. En la actualidad se encuentra vinculado como investigador a la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón. Disfruta leyendo y escribiendo. Se siente identificado con una frase de Joaquín Sorolla: “Mi vida es eso… Trabajo, lucha, éxitos, disgustos […]. Pinto porque amo la pintura. Pintar es para mí un placer inmenso”.
