
Armando González Ruiz fue un deportista, gestor deportivo, federativo y escritor dedicado a la publicación de libros sobre la historia deportiva que está considerado como el autor de libros histórico-deportivos más prolífico de Cantabria. Estuvo vinculado al deporte desde su niñez y ocupó varios cargos federativos relacionados con el baloncesto, balonmano, tenis de mesa, ciclismo, natación, patinaje y béisbol en Cantabria y en Vizcaya. Además, fue entrenador y árbitro de baloncesto y hockey sobre patines.
Nacido en Ruiloba el 7 de junio de 1933, Armando se formó como perito mercantil, mientras que sus cuatro hermanos se prepararon en materias de Comercio y Derecho. Los cinco fueron muy populares en Vizcaya jugando a baloncesto. Se les conocía como «Los marineros» en honor a la profesión de su padre, e incluso llegaron a formar juntos un equipo gracias a la Academia Dobel, equipo que en 1952 se proclamó campeón de Vizcaya despertando un interés que recogería la prensa de la época y la atención del entonces presidente de la Federación Española de Baloncesto, Jesús Querejeta.
Colaborador deportivo en Radio Popular y La Gaceta del Norte, en 1983 publicó España en los Mundiales de Fútbol simultaneando su labor de comerciante y empresario que dejó en 1988, fecha a partir de la cual centraría su actividad en la recopilación de datos sobre los «Juegos Olímpicos, 1896-1992» en el Museo Olímpico del C.I.O. (1992) y la «Natación cántabra (1924-1997)», orientando posteriormente su labor al ciclismo con obras como Centenario del ciclismo cántabro (1995), Cantabria ciclista de la A a la Z (2004), Cántabros campeones de España de ciclismo (2005), las biografías dedicadas a los ciclistas Cipriano Elys (2011) y Victorino Otero (2011) y Ciclocross cántabro (2014). Luego ampliará su producción intelectual con la Familia Olímpica de Cantabria (2014), el Boxeo en Cantabria (2015), el Boxeo en Cueto (2016), El automovilismo cántabro (2015) y Voleibol en Cantabria (2017). Mención aparte merece su obra más monumental y ambiciosa: Historia de los deportes de Cantabria, que en tres voluminosos tomos trata del origen y desarrollo de 69 modalidades deportivas que organiza de forma esquemática.
Falleció en Santander el 20 de mayo de 2022, con 88 años. Su edad no fue impedimento para que continuara publicando sus recopilaciones deportivas con una devoción por el trabajo que le proporcionó fama de incansable escritor. Sus últimas obras se las dedicó al protagonismo de la mujer cántabra en el deporte y al deporte torrelaveguense, y estaba preparando otra que no ha podido publicar, la ampliación de sus «Evocaciones», única publicación no deportiva basada en la inspiración que le proporcionaban palabras que clasificaba alfabéticamente.
ACTO DE ENTREGA DEL TÍTULO ESCRITOR VITALICIO CON CARÁCTER PÓSTUMO
El 20 de julio de 2023, unos meses después de su fallecimiento, la Sociedad Cántabra de Escritores procedió a entregar a la familia el título de Escritor Vitalicio, con asistencia de la alcaldesa de Santander y el consejero López Marcano, además de otras autoridades. Días después el Ayuntamiento de Alfoz de Lloredo dio su nombre al campo de fútbol de Novales.
La entrega se realizó a la familia de manos de la alcaldesa de Santander, Gema Igual, quien en su discurso se refirió a la fructífera y extraordinaria labor de Armando en favor de la difusión de la historia y de los grandes valores del deporte cántabro.
Todos los intervinientes destacaron que Armando fue un escritor apasionado del mundo del deporte, incansable investigador que supo transmitir a través de ese amor que sentía sus grandes conocimientos sobre la historia deportiva de Cantabria. Como señaló en su intervención José Ramón Saiz Fernández, presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores «gracias, por un lado, a Fermín Sánchez (Pepe Montaña), y Armando, se puede conocer con precisión la brillante historia deportiva de Cantabria del último siglo y medio».
Al acto se sumaron también numerosos socios de la SCE, así como la familia del homenajeado con intervenciones del presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, José Ramón Saiz Fernández y del tesorero, amigo personal del homenajeado, Amado Zabala Santamaría; José Antonio Otero Hermida, presidente del Centro Gallego de Santander; Víctor Abascal Acebo de la SCE; Roberto Noriega Peláez, Director del Museo Vicente Trueba de Torrelavega; Fernando Ateca, expresidente de la Federación Cántabra de Ciclismo; Pablo Galán, Miembro del Comité Olímpico Español y el Consejero en funciones de Industria, Francisco Javier López Marcano, que años antes había ejercido de consejero en las áreas de cultura y deporte. Todos los intervinientes destacaron el excelente trabajo de Armando, realizado con pasión y entrega.
La familia intervino con un bonito y emotivo discurso que fue leído por Marco, ahijado de Armando. Su tercera hija, Paloma (que expresó sus disculpas «por no poder leer personalmente las palabras que le hemos dedicado») redactó en nombre de todas estas palabras desde la confianza, como bien dijo, que Marco «trasmitirá con la misma pasión lo que sentimos en lo más profundo de nuestros corazones». Destacar, igualmente, las intervenciones de Carolina Pajares González (nieta del homenajeado), que interpretó varias piezas musicales con su guitarra.
La lectura del acta de concesión corrió a cargo de Gilda Ruiloba Gutiérrez, Secretaria de la SCE, estando presentes en el acto la práctica totalidad de su junta directiva.
EMOTIVA INTERVENCIÓN DE AMADO ZABALA
Amado Zabala, tesorero de la SCE y organizador del acto, quien en su nombre y de la junta directiva, pronunció con emoción este discurso:
«Mi querido amigo Armando: Tuve la suerte y el honor de conocerte hace ya más de dos lustros. La verdad es que pronto, mutuamente, simpatizamos, y, sin duda, guardo con cariño el aprecio y empeño que mostraste con la Asociación Amigos de Vicente Trueba y del Ciclismo Cántabro, de Torrelavega y, luego, con la Asociación Museo Vicente Trueba, así como con Cipriano Higuera Abascal, fallecido también, inesperadamente, en enero de este año, lo mismo que conmigo.
Mucho sentimos tu casi repentina e inesperada partida, tú, que plenamente dueño y responsable de tu vida, en perfectas condiciones físicas y mentales, habías decidido dejar de conducir y retirar tu Citroën, pero no, tu denodada y cotidiana entrega al trabajo de esforzado investigador del deporte, especialmente el cántabro, que luego ibas dejando plasmado en tu larga, prolífica y extensa actividad de escritor, cuyo título de Escritor Vitalicio hoy te entrega la Sociedad Cántabra de Escritores, aparte otros menesteres profesionales que también te ocupaban, y tu muy querido coro de Novales, cuando, de repente, nos dejaste perplejos y aturdidos, haciéndonos tomar conciencia de lo frágil y contingente que es la vida.
Es por esto que hoy te hacemos entrega de tan merecido título, si bien nuestro deseo siempre fue el de hacértelo en vida y, no por ello, este acto dejará de ser menos importante, porque entendemos es de justicia poner tu nombre en la cumbre literaria del deporte cántabro. Siempre recordaré tu sinceridad y honorabilidad, así como tu magistral eficiencia, que bien puede resumirse en tu constante referencia a la eficacia, a lo que tú denominabas ser pragmáticos. Siempre estuviste junto a los Amigos de Vicente Trueba y del Ciclismo Cántabro de Torrelavega y, sobre todo, muy ligado al Museo Vicente Trueba de Torrelavega, y a su Asociación, a cuyas reuniones siempre asistías puntualmente, enriqueciéndonos con tu gran saber y larga experiencia, que siempre valorábamos y que hoy echamos de menos. ¡Cómo no recordar el empeño y el esfuerzo que mantuviste cuando hace más de una década trajimos a Torrelavega al Campeonísimo balear, Don Guillermo Timoner Obrador, con 82 años entonces, el seis veces Campeón del mundo tras moto, con el inigualable palmarés de más de 1.500 victorias ciclistas en su haber!
Tú, fuiste el protagonista y el conductor de aquel memorable evento. Homenaje rendido en el Pabellón Municipal Vicente Trueba de Torrelavega, al Campeonísimo Guillermo Timoner, en el mes de septiembre, a las 12 del mediodía, del día 12, de 2012. Y, ¡cómo no recordar!, tus magníficas y excelentes entrevistas, admirables y magistrales, llevadas a cabo con motivo de rendir homenajes a grandes ciclistas cántabros, como Martín Piñera, los hermanos Adolfo y Emilio Cruz y otros. Sin duda, fuiste un faro iluminador en nuestro caminar asociativo, especialmente con la Asociación Museo Vicente Trueba, de la que eras un pilar y estabas orgulloso de pertenecer a ella, echándonos siempre una mano en todo lo que fuera preciso y que, nunca escatimaste tiempo ni entrega en orden a su defensa y promoción.
No sólo fuiste un faro iluminador en nuestro caminar, sino que pronto decidiste hacerte miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores, a la que, con todo el merecimiento, honras con tu prolífera y extensa obra literaria, como eximio escritor entregado al deporte, especialmente el cántabro, concentrada en tu monumental obra cumbre, Historia de los deportes de Cantabria, tres magníficos y detallados volúmenes, que de forma perfectamente organizada , a lo largo de 1800 páginas, dan cuenta de los deportes practicados en Cantabria, verdaderamente, todos, singularmente los bolos y el Ciclismo.
Armando González Ruiz, tan querido y apreciado en el mundo del ciclismo y del deporte, infatigable escritor, además de tu magna Historia de los deportes de Cantabria, tienes meritorias y cuidadas publicaciones, autor asimismo de diferentes artículos y colaboraciones, referido todo al deporte, en cuya creación aún trabajabas con empeño, ahínco e ilusión, cuando el coronavirus te sobrevino acompañado de una neumonía. Además de escritor especializado en prácticamente todos los deportes, con sobrada experiencia y conocimiento de muchos de ellos, fuiste también distinguido organizador de eventos y competiciones y amigo de tus amigos, entre ellos, José Ignacio Viota Palomera; a los que hoy recordamos por su bonhombría y excelente buen hacer en el mundo del deporte cántabro. Descansen ambos en la para ellos bien merecida paz.
Una característica propia de Armando, que ciertamente le distinguía, generalmente nada común y, además, lo tenía por costumbre, era que, se tratara de quien se tratara o de cualquier buen hacer que presenciara, sabía reconocer los méritos ajenos y el buen hacer de los demás, y no dudaba en proclamarlo públicamente, justamente lo que hoy, con orgullo, desde la Sociedad Cántabra de Escritores proclamamos nosotros de él. Todo un caballero, amigo de sus amigos, trabajador incansable, buen consejero, de recto y sabio proceder, promotor por excelencia del Deporte Cántabro, del que prácticamente lo sabía todo y, al que mediante su rica y copiosa obra escrita, su mejor legado, él ha puesto en valor. Merecedor, desde el Deporte Cántabro, de una estatua conmemorativa, allá donde mejor proceda, no sólo a nivel local sino, sobre todo, regional. Lo que don Clemente López Dóriga, un ilustre olvidado, fue para el ciclismo cántabro y español, no menos lo es don Armando González Ruiz para el Deporte Cántabro. Ambos merecedores, por sobrados méritos propios, de sus respectivos reconocimientos públicos e institucionales».
Un largo aplauso de la nutrida asistencia cerró este brillante acto de la Sociedad Cántabra de Escritores en colaboración, una vez más, con el Centro Gallego de Santander.
También intervino el poeta Víctor Abascal, miembro histórico de la SCE, afirmando que «Armando, ante todo, fue un hombre bueno. De mirada profunda, inteligente y penetrante, pero a la vez, tierna y relajada; como queriendo introducirse en la idea de su interlocutor. Sabía escuchar sin interrumpir y, sin embargo, no le molestaba que a él le interrumpieran. Quizá, por eso, era muy fácil conversar con él», añadiendo: «El deporte fue su pasión. Una forma de vida. El alma de su interior. Y Cantabria, el origen y el destino de ese mundo; su mundo. Y yo lo pude comprobar», confesó Víctor que fue amigo personal de Armando.