
Ramón Conejero García-Quijada, nació en Albacete en 1949. Hijo de padre militar, acompañó a su familia a Salamanca y a Zaragoza. En Zaragoza inició sus estudios en Medicina y trabajó de médico rural en las provincias de Zaragoza, Huesca y Teruel, y en Tarragona (en la Central Nuclear de Ascó). Se hizo especialista en Medicina Intensiva en Murcia, y estuvo en los hospitales de Logroño, Vitoria, La Coruña y Alicante.
Enamorado del paisaje, folclore e historia de Cantabria, adquirió una casa en Vega de Villafufre a la que venía con frecuencia.
Ha publicado numerosos libros y artículos de carácter profesional en las más prestigiosas revistas científicas nacionales y extranjeras, pero su primera obra literaria fue Las Estelas Cántabras y el Mundo Invisible. Muy aficionado a la lírica de los haikus, fue el impulsor del proyecto Sinfonía pasiega y otras yerbas. Potaje literario (2020), un libro de relatos de 19 autores cuya temática se desarrolla en los valles pasiegos, y en donde participó aportando los títulos de «Una sinfonía inacabada de azules y verdes», «Afán de identidad» y «Sorpresa cántabra», que escribió junto a Miguel Mahiques Jiménez de Córdoba.
Lector asiduo, fue admirador de autores como Óscar Wilde, Joyce, Kafka, Poe, Rimbaud, Valle Inclán, Cela, Pérez Galdós y Borges.
Miembro de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias, de la que fue directivo, fue impulsor y un gran docente e investigador. También fue miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores.
Murió en Alicante en julio de 2023.
Gilda Ruiloba, Secretaria de la Sociedad Cántabra de Escritores desde 2021, escribió este texto al conocer su fallecimiento:
ERA UN ENAMORADO CONFESO DE CANTABRIA, DE SU PAISAJE, FOLCLORE, HISTORIA Y MITOLOGÍA
Nació en Albacete. Doctor en Medicina, ejerció su actividad profesional como médico intensivista en el Hospital alicantino de Sant Joan. Fue miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores y experto Haijín, un tipo de verso de la cultura japonesa. Enamorado confeso de Cantabria, de su paisaje, folclore, historia, mitología, y todo esto le llevó a adquirir una casa en Vega de Villafufre viviendo a caballo entre Alicante y el citado pueblo carredano.
Entre sus pasiones se encontraba escribir, y varios fueron los libros que publicó, entre ellos Las Estelas Cántabras y el mundo invisible, pero si en algo destacaba era en sus haikus, demostrando su gran valía con ese punto de ironía que le caracterizaba.
Ramón fue el cerebro para llevar a cabo uno de sus sueños, compartir con escritores del valle de Cayón, Carriedo y Vega de Pas, así como varios miembros de la Sociedad Cántabra de Escritores un proyecto común. Él adoraba Cantabria y muy especialmente el valle de Carriedo, y ahí es donde lo conocí, y me propuso participar en esta idea a la que bautizamos como «Sinfonía Pasiega y otras Yerbas» y denominamos «potaje literario» por su diversidad de temas.
Él propuso que la base de todos los relatos estuviese desarrollada en los valles pasiegos. 19 escritores pusimos nuestra pluma para dar forma a este proyecto y fue la Editorial Tantín quien se encargó de poner el resto. El resultado fue un precioso libro que ha tenido mucho éxito, en el que un puñado de autores entregamos nuestros sueños y fantasías para cumplir ese deseo de nuestro querido amigo.
Muchos fueron los agradables momentos compartidos con él y su esposa Encarni, pero algunas veces la cruel realidad nos hace despertar de tan agradables instantes, y el mazo de una larga enfermedad nos vuelve incrédulos, nos hace vulnerables cuando perdemos al amigo y compañero de sueños en este mundo de la creación literaria. La Sociedad Cántabra de Escritores ha perdido a uno de los suyos y nos sentimos tristes, pero al mismo tiempo alegres, porque su nombre perdurará en el tiempo a través de su obra y de este modo el tiempo pasará, pero el recuerdo perdurará.
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El día 7 de agosto de 2024, como ya os habíamos anunciado, tuvo lugar el acto de entrega del diploma de Socio Honorífico a nuestro compañero, escritor y médico, Ramón Conejero García-Quijada, fallecido hace unos meses.
Al acto asistió muy emocionada su viuda, Encarna Bueno, que se desplazó desde Benidorm (Alicante) para recibir, homenajear y agradecer el galardón con el que la Sociedad Cántabra de Escritores ha querido honrar la memoria de un excelente compañero y amigo de las letras, siempre fiel a nuestra entidad.
Abrió el homenaje nuestro socio y guitarrista Manuel Iberia quién dedicó unas palabras de profundo afecto a quien fue entrañable amigo, ofreciéndole en el transcurso del acto tres canciones que cantó combinando su alta categoría de artista con el sentimiento por la muerte del compañero. En general, fueron momentos muy entrañables los vividos en el centro cultural Lope de Vega, insigne antepasado, grande entre los grandes de las letras nacionales.

A continuación de la participación del alcalde pedáneo de Vega de Villafufre, nuestro presidente tomó la palabra para saludar y dar las gracias a los asistentes entre los que se encontraba Paula Fernández, exconsejera de Presidencia e Interior y Marina Lombó, exconsejera de Educación y Formación Profesional, del anterior Gobierno de Cantabria.
José Ramón Saiz tuvo unas palabras de afecto para el compañero homenajeado y su esposa, haciendo mención a los grandes escritores españoles que han tenido sus raíces en estos hermosos pueblos como Lope de Vega y Carpio, José Ramón Jiménez Mantecón, Francisco de Quevedo y Villegas, que unidos a Pedro Calderón de la Barca, evocó como “egregios antepasados”.
También felicitó a las dos autoridades presentes de Villafufre, dando ejemplo de amor a la cultura y a las letras, desde su compromiso de honrar a nuestros grandes, como lo fue Lope de Vega al que se honra con este centro cultural, afirmó.
Seguidamente, la secretaria Gilda Ruiloba leyó el acta de concesión por unanimidad de la junta directiva del Título de Socio Honorífico en recuerdo y homenaje al compañero fallecido.


Ante un salón repleto de público se fue desarrollando el acto que abrió el padre José Antonio Álvarez con una meritoria y sentida intervención, entregando el Título a la viuda del doctor Conejero y haciendo un recorrido por los momentos más importantes compartidos con él. El acto celebrado fue a iniciativa del padre escolapio José Antonio, que la junta no dudó en organizar y apoyar.
En el turno en el que los amigos y compañeros de Ramón fueron contando momentos y anécdotas vividas y compartidas, tomaron la palabra por este orden los siguientes amigos personales y también escritores de la SCE que de un modo u otro tuvieron una relación cercana a él: José Antonio Álvarez, seguido por María Teresa Ruiloba (Catú), Marino Pérez Avellaneda, José Reyero, Víctor Abascal, Gilda Ruiloba que en esta ocasión participó como amiga de Ramón, Rosa Diego Güemes y Amado Zabala, cerrando el acto el alcalde de Villafufre y el broche final a cargo de Manuel Iberia con su magnífica voz y música.
Resumiendo, un acto que ha dejó muy buenas sensaciones entre los asistentes y muy especialmente entre los vecinos del pueblo que tanto apreciaban a nuestro compañero fallecido, para quien expresamos, una vez más, nuestro recuerdo y admiración.
En una de las fotografías aparecen los compañeros de la Sociedad Cántabra de Escritores. De izquierda a derecha, citamos sus nombres: Marino Pérez Avellaneda, Fernando del Río, Ángel López González, Encarna Bueno, Amado Zabala Santamaría, Padre José Antonio Álvarez, Gilda Ruiloba Gutiérrez, Rosa Diego Güemes, Cristina Leñero Gutiérrez, Manuel Iberia, Javier Peña Ruiz-Capillas, Víctor Abascal, Ángel Ocejo, José Ramón Saiz Fernández, (Falta en la fotografía José María Abascal Bordas, que se despistó a la hora de hacer la fotografía, pero estaba presente). Y, como no, no podía faltar nuestra querida mascota Zifa (perra-guía de Javier Peña) que cada día es más buena y cariñosa.
Una vez más agradecemos a nuestra secretaria, Gilda Ruiloba, el trabajo que ha venido realizado para llevar a cabo la que fue iniciativa del padre José Antonio Álvarez.





