Gema Rebolledo Bolado
[ Puente San Miguel, 1962 – Torrelavega, 2019 ]

Rosa Gema Rebolledo Bolado nació en Puente San Miguel (Reocín) el 13 de febrero de 1962. Estudió en el Colegio Nacional «Ramón Menéndez Pidal» y más tarde en el Instituto Marqués de Santillana, ambos en Torrelavega. Tras varios cursos en el INEM, obtuvo diplomas en Auxiliar de Banca y Contabilidad que le permitieron desarrollar su trabajo como oficial administrativo.

A partir de un curso de «coaching» impartido por una de las pioneras en Cantabria, Luisa Díaz, que luego sería una de sus grandes amigas, proyectó un dinamismo en su vida que le introdujo en la actividad literaria y en el asociacionismo.

Su primer poemario, Estrellas de bolsillo, fue presentado en Casar de Periedo (Cabezón de la Sal) en 2012 y su segunda obra se publicó en 2017 bajo el título de Intima…mente. También es coautora de otras publicaciones como Balconadas, con el relato corto «La rueda de la vida» y Sueños con el cuento «Recuerdos de papá».

Alumna de la Escuela de Políticas, Comunicaciones y Nuevos Liderazgos, fue miembro activo de FADEMUR Cantabria (Federación de Mujeres Rurales), y de la Asociación de Mujeres de los Pueblos. También formó parte del grupo cultural Peñatruiz de Casar de Periedo. Gran amante de los animales, fue coordinadora en Cantabria de las adopciones de la asociación Galgos 112 y colaboró en la revista digital SEDE.

Falleció en Torrelavega el 20 de mayo de 2019.

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ELEGÍA A GEMA REBOLLEDO

Gema Rebolledo
la estrella que regresó a su cielo y
en la tierra brilló con luz propia
amó, soñó, vivió y luchó.

Con tus ojos verdes
como el peridoto de Cachemira
gema noble como tú.

Que en sus reflejos amarillos
y dorados
acarició plenos de dulzura.

Con sus rasgos de humanidad
destellos de afabilidad
y llenos de bondad.

Y con tus abrazos nos envolvías
parando el tiempo, sin prisas,
haciéndonos sentir tu calidez.

Gema, rapsoda inigualable
Aedo que como en la antigua Grecia
gustabas recitar tus propios poemas.

Y es entre estos viejos muros
de la Casa del Patriarca
donde tanto disfrutaste.

Donde nos hiciste volar, soñar
con tus bellos poemas
salidos de tu más profundo yo.

Y es aquí, en tu Casa del Patriarca,
en nuestra Casa del Patriarca,
donde sentimos tu presencia.

Pues somos conscientes
que es aquí,
donde deseabas estar hoy.

Gema, amiga, compañera,
nos dejaste una lección de vida
antes de partir a tu cielo de estrellas.

Quisiera traerte de vuelta,
arrancarte de tu cielo de estrellas,
que aún hay mucho por escribir, compañera.

Que queda mucho por recitar, compañera,
compañera del alma,
mi rapsoda querida.

Por Gilda Ruiloba Gutiérrez